a historia de uSound, que termina con una aplicación con más de 40.000 descargas, una visita a
Silicon Valley
y un premio del prestigioso Massachusetts Institute of Technology
(MIT), arranca dos años antes en una pieza de 2 x 2 con vista directa a
las remeras y calzoncillos de los vecinos que se secan al sol en la
cuerda del patio, en un PH de San Salvador de Jujuy.
En realidad,
arranca con Ezequiel Escobar y sus tres colegas de proyecto en la
universidad de ingeniería informática de Jujuy, movilizados por lo que
le había pasado a Ariel, un compañero con problemas auditivos. Por esa
dificultad, Ariel se veía obligado a llegar bien temprano a clase y así
poder conseguir un banco cerca del profesor. No siempre lo lograba, y le
daba vergüenza tener que pedir un lugar. Lo desgastó tanto que decidió
abandonar la carrera.
"Lo que le pasó nos marcó y nos pusimos a
analizar cómo aprovechar la tecnología para integrar a personas como
Ariel", dice Ezequiel, de 27 años. La oportunidad se presentó con un
trabajo teórico de la facultad. Primero fue meter pizarras y mesas en el
cuarto de un miembro del equipo para empezar a programar y hacer el
prototipo. Cuando se desocupó una de al lado decidieron mudarse: esa, la
de la vista, fue la primera oficina de uSound, esta aplicación que
permite ajustar todas las funciones de un dispositivo móvil al nivel de
audición del usuario con sólo ingresar la audiometría o hacer un test
incorporado al software. Y no sólo eso: para casos como el de Ariel, es
cuestión de conseguir un auricular con Bluetooth y dejar el celular
cerca del escritorio del profesor.
La
app uSound, que hoy
cuenta con un equipo de diez personas incluidos dos otorrinos y dos
fonoaudiólogos, es sólo uno de los diez proyectores ganadores de la
cuarta edición del premio Innovadores Menores de 35 años de Argentina y
Uruguay que entrega el MIT. "El objetivo es identificar y reconocer la
labor de los jóvenes con más talento en el ámbito de la innovación, el
emprendimiento y el desarrollo tecnológico", dice Pedro Moneo, director
de la edición en español de MIT Technology Review.
Los proyectos premiados van desde
apps
para monitorear al ganado a distancia y herramientas biotecnológicas
para mejorar la calidad nutricional de los cultivos hasta aplicaciones
para pagar las facturas de forma más sencilla o una plataforma para la
compraventa de autos usados.
Entre los distinguidos está otro
argentino de apellido Escobar. Éste se llama Tomás, es sanjuanino, y es
conocido por haber fundado Cuevana. A los 25, ya está metido a fondo en
un nuevo proyecto: Acámica -por academia dinámica-, una plataforma en
línea que permite a través de cursos aprender habilidades como diseño o
programación, y que ya reunió a 70.000 usuarios. Básicamente con el
objetivo de formar a los mejores profesionales de tecnología de la
región.
"El mundo va cambiando: el 65% de los chicos que hoy está
en primaria va a trabajar en puestos que todavía no existen -dice
Tomás-. El sistema educativo tradicional no puede adaptarse con la
velocidad necesaria. No tenemos nada en contra de las universidades,
pero en tecnología todo cambia muy rápido y las currículas
universitarias no tienen esa dinámica. Hay una brecha entre lo que pide
la tecnología y lo que el sistema educativo puede dar. Y esa brecha se
puede acortar por la facilidad, accesibilidad y bajo costo de Internet."
La
motivación para emprenderlo nació de su experiencia personal: Tomás
abandonó los estudios de ingeniería en computación entre segundo y
tercer año. No, no quería cursar más. En la facultad no podía bajar a
tierra los conocimientos. Quería aprender a su manera y el lugar era
Internet. "Cuevana arrancó como un hobby para divertirme y aprender y
terminó explotando. El mundo de la tecnología real va a otra velocidad. Y
si no querés que te pase por arriba tenés que estar en constante
actualización y foco", dice.
Cuando se le pregunta más de Cuevana
no se siente cómodo: dice que nunca le interesó hacer algo en contra de
alguien o a pesar de alguien. Que cuando todo explotó intentó hacer las
cosas bien y no se pudo llegar. El proyecto de películas
online
ya quedó de lado para él y dejó fluir lo que lo moviera a nivel
personal. Reinventarse a sí mismo, por qué no. Un nuevo desafío. Una
compañía. Aportar su granito de arena a la educación y tratar de lograr
un impacto a largo plazo, tal vez en diez o quince años: "Que Acámica se
convierta en una alternativa o un complemento a la educación
tradicional".
El MIT, sin embargo, no sólo premia proyectos
finalizados. El kit de análisis para detectar la presencia de residuos
de plaguicidas en alimentos que desarrolló la doctora en química
bahiense Valeria Springer está con los ensayos de laboratorio. "La idea
es proveer un método simple, económico y rápido para la determinación de
plaguicidas en cereales. Con nuestro equipo de trabajo buscamos poder
determinar mínimas cantidades de plaguicidas empleando para ello
nanopartículas de oro y un smartphone para la toma de imágenes y
obtención de resultados", explica Springer.
La idea es que el kit
pueda ser empleado fácilmente por cualquier persona, en cualquier lugar,
que se requiera el análisis. "Actualmente se realizan con
instrumentación compleja que sólo se puede encontrar en laboratorios de
análisis especializados. Esto hace que en las zonas alejadas o
desfavorecidas el control tarde mucho tiempo. Con este kit pretendemos
proveer una herramienta que permita realizar un control rápido de la
presencia o no de plaguicidas en muestras de cereales empleando sólo un
teléfono móvil", dice.
Al cordobés Martín Frascaroli fue el
hartazgo lo que lo movió a "cranear" AgentBot. "Soy muy ansioso y la
verdad que esperar cinco minutos una respuesta de atención al cliente no
lo podía soportar. Había canales
online, o en las redes
sociales, pero en el sitio web, ¿qué? Pensé que esas respuestas se
debían poder automatizar, pero ninguna de las tecnologías del momento
cumplían con esos requisitos", cuenta.
¿Y entonces? La
desarrollaron ellos, claro. El primer caso de un asistente virtual capaz
de atender y resolver en tiempo real consultas de usuarios ilimitados
fue en Saman con el "cocinero seductor". Ahí entendieron el alcance del
poder de la tecnología: la gente se conectaba a las tres de la madrugada
y le decía: "Hola, ¿todo bien? Me siento solo" Ni hablar cuando crearon
Edu Chat para el Ministerio de Salud cordobés, un amigo virtual que
contestaba dudas sobre educación sexual a chicos de 9 a 13 años: 25.000
chicas preguntaron si podían quedar embarazadas en su primera relación
sexual.
¿Qué significó para ellos este premio del MIT que les dará
difusión a sus proyectos? Frascaroli lo resume así: "Ganar el premio
del MIT para los tecnológicos es como llevarte el Oscar".
Los 10 protagonistas y sus proyectos
Aplicaciones y desarrollos del futuro
Alejandro Resnik
Buenos Aires
Beepi: plataforma en línea que conecta a usuarios en la compraventa de vehículos de segunda mano
Andrea Goldin
Buenos Aires
Mate Marote: aplicación a través del juego que potencia las habilidades de niños con déficit cognitivo
Camila Petignat
Buenos Aires
Neogram: herramientas biotecnológicas que mejoran la calidad nutricional de las plantas forrajeras tropicales y subtropicales
Ezequiel Escobar
Tilcara, Jujuy
uSound:
aplicación que permite ajustar todas las funciones de un dispositivo
móvil al nivel de audición recomendable para el usuario
Marcelo Lanfranconi
Montevideo
Paganza: aplicación que permite a los usuarios escanear facturas y realizar pagos online de una manera sencilla
Martín Frascaroli
Córdoba
AgentBot: asistente virtual capaz de atender y resolver en tiempo real consultas de usuarios ilimitados
María Victoria Alonsoperez
Montevideo
Chipsafer: plataforma capaz de monitorear de forma remota y en tiempo real a todo el ganado de un campo
Néstor Guenzi
La Plata
MemoSat: desarrollo de memorias no volátiles con una alta fiabilidad en condiciones ambientales hostiles y agresivas
Tomás Escobar
San Juan
Acámica: plataforma en línea que permite a través de cursos aprender habilidades como diseño o programación
Valeria Springer
Bahía Blanca
Kit: dispositivo de análisis para detectar la presencia de residuos de plaguicidas en alimentos a través de un simple contacto
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